Por estos días y por invitación que me hiciera el alcalde de Chigorodó, Eleazar Palacio Hernández, vengo acompañando a la nueva administración municipal, haciendo parte del equipo jurídico.
No hay derecho. Edgar Payares echó a un grupo de trabajadores oficiales en su primera administración y en la segunda pudo reintegrarlos y acabar rápidamente y barato con esa situación, pero la prepotencia, el orgullo y mal asesoramiento, hizo que con argucias jurídicas, que se sabía no iban a prosperar, que ese proceso viera el sueño de los justos durante años, y que hoy se calcule una deuda entre 14 mil o 16 mil millones de pesos.