Hace años, cuando el fenómeno de las pandillas comenzó a tomar fuerza, La Chiva de Urabá denunció ese fenómeno, y de inmediato algunos líderes del Puerto adelantaron campañas en contra del medio, porque según ellos, se estaba estigmatizando. Esos líderes adelantaron la política del avestruz en vez de enfrentar el problema y tratar de ponerle freno.
Este año, el alcalde Maturana, a pesar de su discurso romántico de que los jóvenes en conflicto son víctimas, se propuso que en sus primeros 100 días de gobierno no hubiese un solo homicidio, como no debería haber de nadie, pero los muchachos en vez de responder positivamente a su Alcalde, se pusieron de ruana el pueblo con su robadera descarada.