Mientras algunos políticos pasan el guayabo por haber perdido el control de entes territoriales del cual disfrutaban y hasta abusaban, otros se enroscan con los nuevos mandatarios.
Pero a pesar de que se mantiene la tradicional forma de hacer política y acceder al poder, sí hay un nuevo aire, se respira optimismo en la población política por la llegada de los nuevos mandatarios y sus equipos. En todo caso, escoba nueva barre bien, y ojalá fuera así por los cuatro años.